Por: Luis Veras
Santiago de los Caballeros.– Desde su fundación el 24 de octubre de 1964, el Instituto Oncológico del Cibao nació con un propósito claro y profundamente humano: servir con amor y dedicación a los pacientes con cáncer, brindando atención médica especializada acompañada de sensibilidad, dignidad y solidaridad.
Bajo la dirección del Patronato Cibaeño Contra el Cáncer, la institución ha mantenido como norte la vocación de servicio y el compromiso social que dieron origen a su creación. Durante décadas, el Oncológico se convirtió en un símbolo de esperanza para miles de familias del Cibao y de todo el país, desarrollando una labor marcada por la entrega desinteresada y un profundo sentido humano.
No obstante, esa esencia institucional se vio momentáneamente afectada por actuaciones alejadas de sus principios fundacionales, protagonizadas por personas que no honraron el espíritu de servicio que caracteriza al centro de salud. Aquella etapa representó un reto importante para su estabilidad y credibilidad.
Hoy, el Instituto Oncológico del Cibao retoma con firmeza su camino histórico y reafirma su naturaleza humanista. La institución vuelve a colocar al paciente como eje central de cada decisión médica, administrativa y social, fortaleciendo los valores de transparencia, ética y compromiso con la vida.
Porque las instituciones que nacen con un propósito noble siempre encuentran la manera de volver a su esencia.
El Oncológico, bajo la guía del Patronato Cibaeño Contra el Cáncer, renueva así su misión de servir con amor, consolidándose nuevamente como bastión de salud, solidaridad y esperanza para toda la región Norte y la República Dominicana.

