Por Ramón Bierd (Chayanne)
Confieso que vi con asombro la aspiración a regidor del comunicador y buen amigo Julio Ulloa, mejor conocido en el medio artístico como PacháProduccion, oriundo del sector de Pueblo Nuevo, uno de los sectores más emblemáticos del municipio de Santiago. No por incredulidad, sino, porque en un escenario político donde tantas candidaturas nacen del cálculo frío, su decisión irrumpe como un gesto humano y cargado de simbolismo.
Pachá es, ante todo, un tipo franco, abierto, directo, frontal, bocón, como decimos los dominicanos, sí, pero con un corazón noble y solidario; de esos que no esconden su origen ni maquillan su historia.
Su lanzamiento no es el del político tradicional que baja de una estructura de poder; es el de un ciudadano que sube desde abajo, con el peso de su realidad a cuestas y con la convicción de que la política también debe abrirle espacio a quienes vienen de los márgenes.
Valoro su coraje y su valentía de optar por un escaño en el Concejo de Regidores de la Alcaldía de Santiago, que, más que un proyecto personal, se presenta como una candidatura del pueblo. En él, muchos ven un gesto de superación, un espejo donde los “hijos de machepa” pueden reconocerse y decir: «También nosotros tenemos derecho a subir peldaños, a crecer, a creer en nuestros sueños y a luchar por lo que queremos«.
Quizás usted pueda pensar que se trata de una osadía de mi amigo Pachá, pero no lo es; es un derecho que le asiste como ciudadano en pleno ejercicio de sus libertades públicas. Aspirar, proponer, participar y someterse al escrutinio del pueblo, no es un atrevimiento, es la esencia misma de la democracia. Lo que debería sorprendernos no es que alguien como él aspire, sino, que todavía haya quienes crean que los espacios de decisiones es patrimonio exclusivo de unos pocos.
Puede que algunos incrédulos digan: “este tipo está loco”. Yo diría que sí, que está loco, pero loco por ayudar, loco por servir, loco por escuchar al barrio, loco por meterse en los problemas de la gente y no huir cuando las cosas se ponen difíciles. Bendita locura la de quien decide incomodarse para que otros vivan mejor.
Como dijo Nelson Mandela, “Todo parece imposible hasta que se hace”. Y esa es, precisamente, la esencia de ésta pretensión: romper el prejuicio de que los de abajo no pueden, no deben o no merecen tocar las estructuras de influencias.
No se trata de romantizar la pobreza, ni de convertir el origen humilde en credencial automática de buena gestión, se trata de reconocer que la representación política pierde sentido cuando excluye sistemáticamente a los más vulnerables. La democracia se estanca cuando siempre hablan los mismos, desde los mismos espacios, con los mismos privilegios.
La decisión de Julio Ulloa, cariñosamente Pacháproduccion, de presentarse como precandidato a concejal a la Alcaldía de Santiago por la circunscripción #2, por el Partido Revoluciónario Moderno (PRM), envía un mensaje claro: «La política no puede seguir siendo un club cerrado; debe ser una escalera abierta, donde el mérito, la voluntad y el compromiso con la gente permitan ascender«.
Si su proyecto logra conectar con las necesidades reales de los barrios y parajes que componen la circunscripción #2 y de su comunidad Pueblo Nuevo, habrá hecho ya un primer aporte: recordarnos que el gobierno municipal no es herencia, es conquista ciudadana.
Desde ya, expreso públicamente mi apoyo, respaldo y aprobación a éste proyecto político, no como cheque en blanco, sino, como voto de confianza inicial a una precandidatura que nace del pueblo y que tiene el deber de honrar al pueblo con trabajo, coherencia y resultados. Porque cuando uno de los de abajo se atreve a tocar las puertas del poder, la democracia tiene la obligación de escuchar, ver y obedecer. ¡Tú decides!
Pachá lanzó su campaña ¿Lo acompañas?

